El Arte Romanico

viernes, 17 de julio de 2009
ORIGEN DEL ARTE ROMÁNICO

El término “románico” que designa este estilo de arte desarrollado en la mayor parte de la Europa cristiana entre los siglos X al XIII, le fue dado por el arqueólogo Charles de Gerville, en 1820.
Europa estaba sumergida en una de las épocas más oscuras de su historia desde la caída del Imperio Romano en el siglo X. El sistema social, político, el arte, la cultura y la ciencia pierden la relevancia de siglos anteriores. Además hay que añadir los constantes desplazamientos masivos de poblaciones, las grandes invasiones y guerras contra los normandos, húngaros y árabes, que hunden por completo al continente. Además, el miedo por el fin del milenio se adueñaba del hombre medieval, que ya había soportado plagas, hambrunas y guerras sumido en la más absoluta pobreza.
Cuando acaba la tortura por el cambio de milenio, parece comenzar a revivir un optimismo por la vida, que parece ir mejorando. Las nuevas técnicas agrícolas y las innovaciones en la fuerza hidráulica influyen en la nueva forma de pensar y en la demografía del continente.
Los grandes desplazamientos de invasores parecen ir frenándose al convertir al cristianismo a húngaros y normandos, y cesar la amenaza musulmana en España. Ante esta situación, la idea de unificación espiritual de Europa bajo la bandera de fé y de un imperio cristiano a pesar de la distancia geográfica y política de los territorios hace resurgir completamente el que no es ya un continente desolado.
Los monasterios comienzan a ser muy extendidos en casi todos los lugares y ya no tienen esa localización tan definida de la Alta Edad Media. Jerusalén, Roma y sobre todo Compostela se convierten en centros de peregrinaje que fomentan junto con el movimiento guerrero-religioso de las Cruzadas un intercambio de conocimientos, culturas y formas de vida entre los europeos y entre estos y la sociedad islámica.
Fue este fenómeno de resurgimiento social, espiritual, económico y demográfico, el que hace vivir a Europa un periodo de “Renacimiento Románico”, una auténtica fiebre por las construcciones, que se caracterizan por pretender parecerse a la cultura romana precedente.
Comenzaron a construirse grandes catedrales en las ciudades más influyentes y en los más importantes centros de peregrinajes (la catedral de Santiago el Apóstol, en Compostela es un ejemplo de ello). Más tarde el estilo se extiende por toda Europa y en la Baja Edad Media todo pueblo o aldea tenía su templo románico. Este arte es el primero que se desarrolla íntegramente en Europa y también el primer arte cristiano, que alberga formas arquitectónicas, esculturales y pictóricas con rasgos de trascendencia espiritual y que utiliza el lenguaje de símbolos para expresar las ideas y sentimientos.




EXPRESIÓN EN EL ARTE ROMÁNICO.

La expresión de las características del arte románico se realiza mediante simbología, que en muchos casos tiene una cierta ironía y en otros sólo pretende avivar la mente humana y hacerla pensar sobre el significado de estas manifestaciones artísticas. A diferencia de otros estilos, el románico no busca la copia de la naturaleza ni la expresión de lo real, se infiltra para demostrar la belleza de una forma abstracta. Es por ello una arquitectura de figuras sencillas que utiliza como elementos artísticos los cuadrados, los círculos, los cubos y los cilindros, que se sitúan dando un ritmo perfecto a la obra. Dicha perfección y armonía de los elementos no es un hecho aislado en la intención del autor sino que está calculado con todo lujo de detalles.
La escultura románica de animales, personas, etc, adopta las formas y proporciones necesarias para ajustarse a un orden geométrico racional. Siguiendo esta característica, podemos encontrar en las portadas, cabeceras y ventanas personajes esculpidos en posturas imposibles y con perspectivas absurdas.
Al igual que en la época romana, el carácter simbólico de los elementos arquitectónicos y esculturales juegan un papel muy importante. Cada símbolo tiene su significado. De esta forma, la orientación de la planta de la mayoría de las iglesias es de este a oeste, justo por donde aparece y desaparece el Sol cada día. El altar por lo tanto tiene orientación este y era la primera zona de la iglesia iluminada por el Sol. Se observa aquí la ideología de ser Cristo la luz del mundo que todo lo puede iluminar. Las bóvedas de medio punto representan las bóvedas celestiales donde Cristo espera a sus fieles tras su muerte. Son las figuras de leones u otros animales de fuerzas poderosas las que se esculpían en los tímpanos y capiteles de las entradas de las iglesias, haciendo ver el carácter divino e impenetrable de éstas.
Cualquier expresión románica es por tanto una gran fuente de simbología. Además de representar físicamente una concentración de los volúmenes, perfectamente equilibrados, creados con la intención de despertar la imaginación, enseñar y conmover.





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